Elegancia y naturalidad, la boda de Eli y Ricard

Eli y Ricard ya son unos viejos conocidos de nuestro blog, jejeje.

Hoy os traigo las fotos del día de su boda.

Se casaron en la Iglesia de Argentona, una iglesia gótica del siglo XVI dedicada a San Julián de Antinoupolis con una pequeña capilla del Santísimo diseñada por Josep Puig i Cadafalch durante el modernismo. En la ceremonia un coro maravilloso puso la nota musical.

La celebración fue en Bell Recó, una finca privada situada en un apacible y frondoso entorno ideal para celebrar acontecimientos a los que quieren dar un especial realce.
La cena fue servida por Nandu Jubany, una elección que no deja indiferente a nadie, por diseño, por gusto y por sofisticación.

Los ingredientes eran perfectos, así que solo era necesario disfrutar de un día marcado por la elegancia y la naturalidad, dos cualidades que definen a sus protagonistas.

Me encantan… ¿y a vosotros?

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La cara B de una wedding planner

El trabajo de la Wedding Planner se extiende a lo que la profesional quiera, me explico…
Hay Wedding planners que centran su trabajo en organizar la boda a la perfección, con un protocolo bien marcado, con los mejores proveedores que aseguran el éxito de la boda… un trabajo que puede ser excepcional, pero para mi ser wedding planner es algo más.
Cuando una pareja contrata tus servicios espera un trato profesional, un ahorro de tiempo y dinero, quizás una boda llena de lujo y distinción, pero quizás no sea eso la esencia de la experiencia que buscan…
Tal vez necesiten alguien cercano, que les acompañe, les guíe, les entienda y sobretodo les calme. Y es ahí, donde una profesional/persona ha de estar, si la novia necesita que estés con ella mientras la peinan, mientras se viste, si necesita tomar un café el día antes porque los nervios hacen que las dudas se apoderen de ella… cuando necesite un hombro en la soledad, una voz cálida, una amazona curtida en bodas… ahí ha de estar la wedding planner, haciendo de amiga, o de eventual psicóloga de pareja o de lo que haga falta.
Esta es nuestra manera de verlo y de entender como debemos trabajar. No se trata de coordinar un evento, queramos o no, estamos inmiscuidos en una frágil flor que es la celebración íntima de un compromiso de amor para toda la vida, con todos los seres queridos que nos hacen llorar. Hay momentos del día especial en que las cosas son como mantequilla, sentimientos lágrimas y desnudos emocionales. Ahí en medio, no puede haber medrado un alienígena profesional, una señorita Rottenmeier dando lecciones a los novios o dirigiendo un cotarro familiar que le es ajeno. No puede inflitrarse alguien a quien sólo le importa la pamela y la foto, la capacidad amigable creo que debería estar como un requisito para esta profesión, junto la cordialidad y la empatía. A veces leo Evangelios de la wedding planner por internet, tablas de la ley y Biblias de profesionalidad, que me hacen evocar a wedding planners con bigotes, ceños fruncidos de por vida, zarpas y todo lo imaginable más cercano a lo bélico que al amor. Aborrecen los mítines marciales acerca de la “verdadera esencia y validez” de una WP según mi ombligo. Guerra y amor siempre van separados por una puerta que se entorna…
Quizás haya parejas que no lo necesiten, pero hay otras que es fundamental. Y entre ellas muchas almas gentiles que no te lo dirán o nunca llegarán a protestar, aunque sean tratados como un presupuesto y un estrellato personal. Tomando cafés y contestando what´s apps a horas intempestivas, se consigue la complicidad necesaria para que el día de la boda todo sea mágico. Así y solo así, se consigue que las relaciones profesionales deriven en personales y perduren más allá de un año de preparativos, algo que no se cobra ni por un lado ni por el otro, y probablemente no tenga precio.

Titanium

Buenos días!!!

No sabéis las ganas que tenía de tener un rato para pasar por aquí y estar un ratito con vosotros…

Hoy os traigo el vídeo clip de una boda muy especial, la boda de Mireia y Raül.

Una boda peculiar y diferente, para mí, la boda que muchos sueñan hacer y que poca gente hace.

Con Mireia y Raül trabajamos duro desde el principio, todavía recuerdo cuando a tres meses de la boda recibimos la noticia que el espacio escogido para la celebración cerraba sus puertas y nos teníamos que poner a trabajar a contrareloj para encontrar un espacio igual o mejor que el que teníamos (ver aquí)

Y ahora, desde la distancia, cuando veo el resultado de aquel día, puedo confesaros que es una de las bodas de 2012 de las que más orgullosa estoy y de las que mejor recuerdo guardo.

Fue una boda llena de energía, igual que la de la pareja. Tras la ceremonia civil, el banquete con familiares en un lugar diseñado en su cabeza por ellos y encontrado posteriormente. Y por la noche doble celebración, con una fiesta con nuevos invitados más rockeros que se nos unían, ambientada en todos los sótanos de la casa (un estudio fotográfico interior acondicionado para la ocasión en chill club) para disfrutar de cocktails (malabares y de autor) y música house en directo… una fiesta muy singular.

Artboda formó parte de esta wedding party única y gracias a ellos podemos enseñaros este maravilloso y divertido vídeo clip:

Disfrutadlo!!